ARQUITECTURA EMOCIONAL
mathias goeritz
historia
En 1952
durante una exposición de pintura y escultura en la Galería de Arte Mexicano,
el artista Mathias Goeritz conoce a Daniel Mont, empresario mexicano interesado
en proyectos relacionados con restaurantes, bares y galerías de arte.
Así recuerda
Mathias a Daniel: mire, una vez apareció un tipo, en una exposición mía en la
galería de Inés Amor, que me pidió que yo le hiciera un edificio, yo le aclaré
que no era arquitecto y sorprendentemente me respondió que no me hubiera
buscado si yo hubiera sido arquitecto...Bajo la premisa “HAGA LO QUE SE LE DÉ
LA GANA”.

El Eco es una obra arquitectónica de formas
sencillas, desarrolladas a partir del juego entre elementos contrastantes:
claro oscuros, masividad-vacío, horizontalidad-verticalidad. El edificio
indudablemente tiene un aire de monumentalidad, no obstante, su presencia se
integra perfectamente al entorno urbano. La
puerta de entrada es de forma cuadrada, de color negro, aparece intermitente,
formada con la monumentalidad del metal, se puede decir que es una
prefiguración del muro (falso) también de color negro que se encuentra al final
del pasillo. Ambos elementos son esculturales.
Mathias Goeritz, Pictograma de El
Eco 1952
Mathias
Goeritz edificó El Museo Experimental El Eco en la calle de Sullivan de la
Ciudad de México. La
inauguración de este espacio se hizo el 7 de septiembre de 1953. Después de su
restauración y re-inauguración, el Eco ha invitado a jóvenes arquitectos
radicados en México con la intención de
realizar una intervención arquitectónica en el patio del museo. Los ganadores
del pabellón han convertido este espacio en un escenario efímero que año con
año atraen numerosa afluencia.
DESCRIPCIÓN


Junto
a la puerta hay una inscripción de hierro sobrepuesta al muro de la fachada,
“el eco”. Cruzando la puerta de la entrada se encuentra un pasillo largo delimitado
por dos paredes altas que se van cerrando angularmente hacia el fondo del
edificio y se hace más angosto conforme el recorrido.
El recorrido por el
pasillo genera en el cuerpo una sensación de contracción y se experimenta una
unidad entre cuerpo y arquitectura provocada por el espacio. Al final del pasillo se impone un muro falso,
rectangular, de color negro: es una escultura de concreto que parece surgir del
fondo de la Tierra.
El salón de exposiciones de El Eco abarca un espacio transversal al pasillo, al bar y al patio del museo. Es el punto donde convergen los recorridos espaciales del edificio: el pasillo de la entrada, la estancia del bar y la luz del patio del museo; es, en suma, un punto de encuentro.
La creación de un bar en El Eco era desde un comienzo parte del proyecto arquitectónico. En la pared ubicada frente a la barra del bar, el artista Carlos Mérida hizo un mural escultórico usando formas geométricas triangulares, evocando la angulosidad del mismo espacio del bar y del edificio en general.
Dentro del espacio del salón principal, al final del pasillo, se encontraba un Torso (1952) de madera de 57 centímetros de altura. Esta es la única escultura que no tiene angulosidades cerradas ni agresivas.
Las paredes altas del salón del museo evocan el espacio de un templo; la luz natural que proviene del patio, se proyecta a través de la gran ventana-puerta y dibuja una cruz que se desliza por el suelo del salón conforme el recorrido del sol. El silencio se integra en todo el espacio como parte fundamental de éste.
El patio es la superficie más extensa de todo el edificio, su techo es el cielo. Desde la ventana-puerta, se puede ver el patio y una gran torre de color amarillo.
ELEMENTOS VISTOS EN CLASE
Los elementos que se referenciaron en clase
sobre la arquitectura emocional fueron:
Hallazgos (factor
sorpresa), iluminación, color, agua, intimidad, recorridos, jardines (vistas
hacia el exterior), entre otros.
En la obra de Mathias Goeritz, El Museo Experimental El Eco podemos
observar: los hallazgos como principal característica en el factor sorpresa que
produce diferentes sensaciones, el recorrido es muy marcado por los diferentes
espacios del museo, además del manejo de la luz por los vanos y las vistas
hacia el espacio exterior, utiliza los patios y el color para ocasionar más
sensaciones.
ANALISIS
Se trata de un
proyecto bastante complejo en la medida que debió responder a ciertos aspectos
dentro del contexto y tiempo en que se constr
uyó. Nos encontramos con
diferentes temporalidades, por una parte, se trata de una restauración de un
edificio histórico, por otra sus contenidos internos son contemporáneos.

El museo como mito al interpretar una etapa de innovación
en el arte moderno, al tener un carácter único como espacio multidisciplinario,
destinado a la comunidad en cuanto al tiempo. En la última década ha habido un
creciente interés en el estudio del legado de Goeritz, en particular por su
creación de una red internacional de artistas en un momento en el que el
nacionalismo prevalecía en el ámbito cultural.
La línea de trabajo de Goeritz, donde mezclaba la
arquitectura con la escultura, y su relación con el urbanismo. Sin embargo, es
probable que lo más importante en la revaloración de este artista haya sido su
papel como uno de los defensores más ardientes de un arte abstracto, formal y
reduccionista en el México de la posguerra —una estética que cada vez es más
valorada por el arte contemporáneo. Es así que la restauración y la
reactivación de El Eco responden —de manera consciente e inconsciente— a un
conjunto de necesidades y anhelos que, si bien podrían considerarse
revisionistas o nostálgicos, están presentes en México hoy en día.
ARMANDO:Si bien cada obra arquitectónica
debe pertenecer a un tiempo y espacio en que sea construida, la elección de
esta obra fue porque considero que la arquitectura emocional tal vez tenga sus
aportaciones a la arquitectura mexicana, pero en algunos casos se vuelve un
mero placer del arquitecto, reconozco la obra de Luis Barragán y que haya
influido en la obra del mismo Mathias Goeritz en el Museo EL Eco, dándole el
nombre también de arquitectura emocional, pero creo que en relación al museo,
donde se puede observar el espacio arquitectónico como escultura me intriga el
punto en que el arquitecto intenta ser artista, y cuando el artista intenta ser
arquitecto, desde ambos puntos son muy complejos y simplemente cada uno debe
dedicarse a solucionar su propio campo de estudio, talvez la arquitectura si
tenga una relación con el arte, mas no una debe valerse de la otra para
existir.
VANIA: El arte de la post guerra tiene fundamentos en el expresionismo
alemán al igual que el intercambio de conocimientos técnicos e ideológicos entre
artistas locales y artistas refugiados que decidieron permanecer en México. En
el eco utiliza cambios de escala, color y dimensión al igual que impone muros y
pasillos para afectar la percepción del individuo e insinuar el vacío en el que
el eco se produce. A pesar sus intentos por generar escultura y arquitectura en
un solo esfuerzo incurre en una acción que niega ambas al imponer recorridos
que mostrarán siempre el mismo muro de color.
VIELMA: Entiendo que el objetivo del arquitecto era crear
una escultura que literal se pudiera vivir dentro de ella, a lo que pienso que
es malo, porque las personas no deberían ser obligadas a hacer recorridos que
posiblemente no les agrade, o que en algún momento caigan en el aburrimiento y
fastidio de ver lo mismo. Considero que al hacer un museo no tienes por qué
querer hacer que el edificio sea también una escultura, el museo es para que lo
recorras y puedas disfrutar y aprender de lo que está dentro, no veo la
necesidad de querer competir con lo que lleva dentro.
REFERENCIAS
·
“En manos bárbaras cayó El Eco”, Excélsior,
7 de septiembre de 1983.
·
Miguel G. Álvarez Cuevas, Reflexiones Marginales,
visitas arquitectónicas.
·
Mauricio Gómez Mayorga, Sobre la libertad de
creación, sobretiro del número 45 de la revista Arquitectura,
México, 1954, p. 42.
·
Heidegger,
Martin; Construir, habitar y pensar, 1954.
·
Kassner
Lily; Semblanza de Mathias Goeritz, en Mathias Goeritz: Imagen y obra
escogida, Colección México y la UNAM, México, 1984.
·
Monteforte, Mario; Conversaciones con Mathias
Goeritz, Siglo XXI Editores, México 1993 p. 54.
·
Morais, Frederico; Mathias Goeritz, UNAM,
México 1982
A veces me pregunto si la arquitectura emocional prevalecerá en un futuro lejano...
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